Como toda buena ruta, La Ruta Agua y Chocolate nace del deseo de conectar puntos que, a primera vista, parecen dispersos. Caminos, paisajes y destinos se entrelazan en un circuito turístico concebido como una experiencia viva, articulada y cuidadosamente programada. Una ruta que integra recursos naturales, culturales y humanos, y que se completa con un conjunto de servicios pensados para acompañar al viajero en cada etapa del recorrido.
Para contar esta historia se creó una pieza de comunicación de elegancia contenida: un libro de arte. Un objeto para ser observado con calma, tocado y disfrutado. Sus páginas, impresas sobre papel de algodón, revelan la ruta mediante una impresión en carbon 4, nueve tintas y una precisión casi artesanal. Todo ello protegido por un estuche con hot stamping azul, que aporta un destello de luz y distinción.
No era un libro pensado para muchos, sino para unos pocos. Un tiraje corto, casi confidencial, concebido como una pieza de colección. Un homenaje al tiempo, al territorio y a una forma de viajar sin prisas, dejando que el agua y el chocolate marquen el ritmo del camino.